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Lo que tienes que saber antes de cubrir un brote viral: guía periodística para vacunarte ante la desinformación
El 1 de abril de 2026 zarpó desde Ushuaia, Argentina el crucero MV Hondius con 147 personas a bordo. Unos días después, el 11 de abril, falleció un pasajero neerlandés de 70 años a causa de una infección por hantavirus.
La historia comenzó a ganar atención en redes sociales conforme fueron aumentando los casos de contagio en la embarcación y, más aún, cuando se divulgó que esta variante del virus podía ser transmisible entre humanos, pese a que autoridades sanitarias y epidemiólogos han insistido en que el riesgo para la población general es bajo
Paralelamente, este viernes 22 de mayo de 2026 la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó el nivel de riesgo que presenta la epidemia de ébola en República Democrática del Congo de “alto” a “muy alto”. Esto después de que se hubieran confirmado 82 casos, incluidos siete decesos en el país, con 750 casos sospechosos y 177 muertes sospechosas.
Ambas historias nos ponen en una situación en la que ya hemos estado antes: la de narrar crisis sanitarias con la importancia que se merecen, sin caer en el sensacionalismo ni perpetuar discursos de miedo.
Por eso, hemos reunido algunas claves para cubrir brotes virales de manera responsable.
1. Entiende el contexto antes de escribir
Uno de los errores que más se comete en la cobertura de emergencias es tratar cada brote como si fuera el primero. Tanto el hantavirus como el ébola son enfermedades conocidas, que ya han elevado alertas en el pasado. Además, que se eleve una alerta no significa que estemos ante una posible catástrofe; solo activa las alarmas para tomar medidas en el asunto.
Contextualizar no minimiza la importancia del asunto, pero le da a la audiencia las herramientas que necesita para entender qué está pasando realmente, dónde, en qué magnitud, con qué antecedentes.
2. Usa las palabras correctas
En una crisis, el lenguaje que utilizamos construye o destruye la percepción pública del riesgo. Las instituciones oficiales y organismos internacionales utilizan palabras como “brote” o “epidemia” para dar gradiente de severidad. Evita utilizar términos que apelen a la emocionalidad y el pánico como plaga o pandemia inminente.
3. Consulta fuentes oficiales
En medio de la incertidumbre, los organismos oficiales de salud pública son el primer punto de referencia: OPS, OMS, ministerios de salud nacionales. Después, vienen las fuentes expertas como epidemiólogos, infectólogos o virólogos con trayectoria verificable. Los testimonios humanos son indispensables para narrar la historia, pero no deben reemplazar la evidencia científica.
4. No sucumbas ante la inmediatez
La urgencia de comunicar los hechos puede resultar en que la comunicación sea imprecisa. El internet convierte rápidamente cualquier alerta sanitaria en una fábrica global de miedo, teorías conspirativas y desinformación, por lo que hay que tener especial cuidado con lo que se narra.
Ser el primero en publicar no vale nada si lo que publicas genera más confusión que claridad. Como ya lo dijeron algunos ganadores del Premio Roche de periodismo en salud en el pasado, una crisis sanitaria “no es la hora del protagonismo, sino de la vocación de servicio público y de traer luz en medio de la confusión de datos e informaciones”.
5. Humaniza sin alarmar
En medio de una emergencia sanitaria, las personas entrevistadas pueden reaccionar desde el miedo, la incertidumbre o la confusión. Y eso es completamente entendible. Los testimonios humanos son importantes porque ayudan a entender cómo se vive una crisis, pero no pueden reemplazar la evidencia científica ni convertirse en afirmaciones no verificadas. Un entrevistado puede exagerar los riesgos, repetir rumores o sacar conclusiones apresuradas sin mala intención.
Como periodistas, el deber es escuchar con empatía sin convertir el miedo en el tono de la cobertura. Sé responsable con la forma en que cuentas, evita el sensacionalismo y procura que las emociones no terminen amplificando desinformación o creando pánico innecesario.
6. Verifica antes de publicar
Ten cuidado con la información que reproduces. Verifica todo lo que ves en internet y otros medios de comunicación antes de replicarlo, para evitar darle alcance a la desinformación y a narrativas falsas.
El trabajo Mentiras contagiosas, finalista del Premio Roche 2023, es un ejemplo transnacional de cómo varios medios se unieron para combatir la vasta desinformación generada durante una emergencia sanitaria. Esa colaboración entre redacciones sigue siendo hoy uno de los antídotos más eficaces contra la infodemia.
7. No conviertas cada brote en “la próxima pandemia”
El comediante y presentador Jon Stewart criticó en The Daily Show el tono alarmista con el que varios noticieros estadounidenses cubrieron el brote de hantavirus, presentándolo como si fuera el inicio de una nueva catástrofe global. “Es como si todos estuvieran intentando revivir esa magia pandémica que dispara los ratings”, dijo durante el segmento.
Su sátira apuntó a un problema real de la cobertura sanitaria contemporánea: cada alerta genera una subida de atención pública y mediática, lo que responde a la lógica de los algoritmos y de la economía de la atención. El miedo y la especulación suelen circular más rápido que el contexto o la evidencia científica. El desafío periodístico está en informar con claridad sin caer narrativas que distorsionan la opinión pública y acaban con la confianza de las audiencias.