¿Cómo proteger la identidad y el bienestar de fuentes vulnerables en investigaciones de salud?

Imagen para ilustrar columna de Nathalia Passarinho del 7 de octubre 2021.

Por: Nathalia Passarinho 

Mucho se dice sobre las mejores prácticas en la cobertura de salud: la pluralidad de fuentes, la búsqueda de precisión en las informaciones y la capacidad de traducir términos y contenidos científicos al público. Pero no siempre se presta atención a la protección de las fuentes de los reportajes, sobre todo cuando el trabajo aborda temas sensibles e involucra a víctimas de violencias y traumas.

En el 2018 me senté frente a frente con mujeres que habían pasado por experiencias traumáticas cuando eran muy jóvenes. Una de ellas fue víctima de una violación a los 19 años y me dijo que le impidieron practicarse un aborto legal porque los médicos desconfiaron de su historia de agresión.

Otra mujer se hizo un aborto clandestino a los 17 años. Estaba acompañada de su novio, en un cuarto de hotel barato, cuando tomó la droga abortiva y se desmayó después de un intenso sangrado. El novio huyó del lugar y ella se despertó sola, en un charco de sangre. Con miedo a ser denunciada y estigmatizada, la joven no dijo nada de lo que pasó a su familia y solo buscó ayuda médica al tener una infección avanzada por los restos del embarazo que se habían quedado en su útero.

Esas entrevistas hacen parte del reportaje ganador del Premio Roche 2019: ‘Exclusivo: Por dentro de uma clínica secreta de aborto no WhatsApp’. Las fuentes de esa investigación periodística eran mujeres en situación de vulnerabilidad, cuyas identidades exigían protección, ya que podrían ser sometidas a un proceso jurídico o ser perseguidas por personas en contra del aborto en Brasil.

En casos como este, así como en entrevistas con víctimas de violencia doméstica, abuso psicológico, violación y otros tipos de agresiones, el bienestar psicológico de las fuentes debe ser tomado en cuenta por el periodista.

Al relatar los abusos y traumas a los que han sido sometidas, las fuentes van a revivir o recordar, en detalle, situaciones de sufrimiento hasta cierto punto. Obviamente, también hay ventajas en compartir el dolor, buscar ayuda y sentir que su propia historia va a ayudar a otras personas con una situación similar.

Pero es deber del periodista adoptar medidas para proteger integralmente la identidad de quienes quieren seguir en el anonimato y mitigar el riesgo de daños psicológicos adicionales a las fuentes.

¿Cómo lograrlo?

Protección de la identidad

La manera más obvia de proteger la identidad de la fuente es ocultar su nombre y su rostro. Sin embargo, es necesario estar atento a los detalles publicados en el reportaje que puedan permitir su identificación. La preocupación debe ser doble si la fuente puede sufrir un proceso judicial o una amenaza de muerte en caso de que su identidad sea revelada.

Puede ser necesario, por ejemplo, no publicar datos como la edad, ciudad o departamento de origen, y detalles acerca de su profesión o familia. Si el reportaje va a ser transmitido en televisión, se deben tener en cuenta las técnicas para ocultar el rostro. Deformar la imagen puede ser insuficiente, pues hay tecnologías que facilitan el rescate de trazos distorsionados.

Una opción válida es trabajar la luz para grabar la sombra proyectada por la fuente en la pared, en vez de grabar a la persona de frente. Algunos acercamientos en las manos pueden ayudar a dar vida a la entrevista sin comprometer el anonimato de la fuente. También es necesario tener cuidado con detalles como anillos, collares, aretes y otros accesorios que puedan facilitar la identificación.

Es importante tener sensibilidad al seleccionar la técnica utilizada en el rodaje para evitar que el tener el rostro oculto le de aspecto de marginalización o criminalización al entrevistado. Apagar y “pixelar” el rostro son técnicas muy asociadas a entrevistas con sospechosos criminales.

Otra decisión que debe ser tomada tiene que ver con la voz de la fuente ¿Usar o no usar su propia voz? Una vez más, es necesario calcular las consecuencias de una eventual identificación de la fuente. ¿Corre el riesgo de ser procesada judicialmente? ¿Puede sufrir amenazas, ataques o incluso atentados en contra de su vida?

En el caso de las entrevistadas para el reportaje acerca de la clínica de aborto que operaba por WhatsApp, el anonimato de las fuentes era vital para impedir que fueran criminalizadas, investigadas y procesadas judicialmente. Como periodista, mi rol no era el de exponerlas y denunciarlas, sino de poner en evidencia las consecuencias de la criminalización del aborto en Brasil y los riesgos a que las mujeres se sometían al interrumpir el embarazo sin la ayuda de profesionales.

Por lo tanto, elegimos una medida radical: sustituir las voces de las entrevistadas. En otras palabras, hicimos un doblaje para reducir a cero el riesgo de que sus voces fueran identificadas, teniendo en cuenta que hay programas de computadora que son capaces de recuperar la voz original que ha sido distorsionada en reportajes.

Cuidado con el bienestar psicológico de las fuentes

Cuando la fuente comparte detalles íntimos de su salud o experiencias traumáticas, es importante estar atento al efecto que puede causar en ella el hecho de revivir esos momentos, así como el impacto de la publicación en su vida cotidiana.

La primera medida es dejarle claro al entrevistado(a) el potencial alcance del reportaje y garantizar que esté en plenas condiciones para autorizar la entrevista. La segunda medida es mantener contacto con la fuente después de la publicación para averiguar cómo se encuentra tras la divulgación de la historia.

Hay casos en los cuales la BBC, donde trabajo, provee un período de acompañamiento psicológico para fuentes que comparten situaciones de violación. Eso ocurrió, por ejemplo, en el proceso de producción de un documental acerca de adultos que habían sufrido abusos sexuales en la infancia.

Las historias personales, los relatos individuales y los personajes son los que tornan los reportajes de salud capaces de generar impacto, empatía, atención, debate. Más allá de cualquier cosa, la cobertura de temas de salud involucra a personas, y el periodista, además de centrarse en la calidad y el impacto de lo que escribe, debe preocuparse por las fuentes que han dado vida a su reportaje.

Sobre el Premio Roche

El Premio Roche es una iniciativa de Roche América Latina, con la Secretaría Técnica de la Fundación Gabo, que busca reconocer la excelencia y la cobertura periodística de calidad sobre la salud en la región.

Para más información o consultar inquietudes sobre la novena edición del Premio Roche, comunícate al correo electrónico: premioroche@fundaciongabo.org

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