La cobertura de la pandemia en medio del aislamiento

Imagen para ilustrar columna de Thiago Domenici del 1 de julio 2021.

Por: Thiago Domenici

El lunes, 13 de marzo de 2020, un grupo de reporteros y yo nos quedamos hasta tarde en la oficina de Agencia Pública, en Sao Paulo, Brasil. Todavía no dimensionábamos lo que estaba por venir y las autoridades tampoco habían declarado la instalación del aislamiento social. Apenas sospechábamos que aquella era la última vez en la que estaríamos juntos en la oficina antes de la hecatombe. Así fue.

En aquella noche de marzo, sin querer, empezamos nuestra cobertura de la pandemia ocasionada por el COVID-19. Publicamos un informe inédito que revelaba con mucha anticipación la distribución desigual de camas en las UCI de Brasil, sobre todo en la región Norte, situación que vendría a confirmarse meses después con el colapso de la red de atención de la región. El reportaje se basó en datos públicos, recurso fundamental cuando no se puede estar físicamente en los lugares donde transcurre la tragedia para escuchar a la población.

Ahora, después de un año y centenas de reportajes publicados sobre el tema, recordar las buenas prácticas y recomendaciones para cubrir el día a día de una pandemia parece simple, incluso obvio. Pero, al menos en Brasil, hemos aprendido en este periodo que lo obvio no existe para una gran parte de negacionistas de turno apoyados por el mal ejemplo dado por el presidente de la República, Jair Bolsonaro.

Me acuerdo de una reunión online en la cual definimos rápidamente que todo el equipo de Pública se quedaría en home office.

¿Cómo cubrir la pandemia desde la casa?, ¿y los cuidados con los reporteros?, ¿cuál sería el enfoque de nuestra cobertura? Fueron dudas que surgieron al organizar el esfuerzo periodístico que involucró a más de 20 profesionales, en un trabajo de cobertura reconocido con la mención de honor del Premio Roche de Periodismo en Salud 2020.

Paciencia y transparencia

Al verlos con atención, se puede notar que muchos de nuestros reportajes a lo largo de esta cobertura han sido firmados por diversos reporteros. En Pública, a pesar de estar en medio del aislamiento, la cooperación es la regla y no la excepción. Cuando no se puede ir al campo, esa es una estrategia interesante si se necesita agilidad sin perder profundidad. Hemos tomado la decisión correcta en la hora adecuada.

En medio del caos, también hemos suspendido los viajes a la Amazonía, uno de nuestros temas de investigación principales, y de inmediato elegimos usar la tecnología a nuestro favor. Las entrevistas por audio de Whatsapp con comunidades lejanas y más periodismo de datos para superar la falta de un reportero en terreno fueron algunas de las salidas encontradas para seguir con el trabajo. Y ha funcionado.

Fue de esa manera que llevamos a cabo, por ejemplo, el especial Amazônia Irrespirável, que desveló cómo la trágica combinación entre incendios y COVID-19 sofocó a los habitantes de la Amazonía el año pasado.

Charlamos durante meses con profesionales de la salud y con lugareños de la región, siempre de manera remota. Pese a los obstáculos que el gobierno federal ha puesto en nuestra cobertura de la pandemia, como la falta de transparencia en la divulgación de datos del Ministerio de la Salud, el periodismo de datos fue una vez más un aliado.

Nuestro informe inédito ha mostrado, por ejemplo, que los incendios no solo fueron récord, sino que también dificultaron el diagnóstico del COVID-19. “Nosotros teníamos que entender si el síntoma tenía que ver con el smog o con la COVID-19”, nos dijo un médico sanitarista del departamento de Mato Grosso.

Responsabilidad del periodista

Si puedo aconsejarles algo, yo diría que las buenas prácticas son las que evitan poner en riesgo al reportero y su fuente. El periodismo necesita ser practicado con responsabilidad.

Hemos visto, desafortunadamente, colegas yendo a comunidades indígenas en la Amazonía junto al ejército brasileño, en una actitud reprochable dado el riesgo sanitario que tal visita significa para esos pueblos. Descubrimos después, con fuentes locales, que el control sanitario de la visita mencionada había sido totalmente irresponsable. “Nosotros no somos objetos de propaganda para el gobierno”, me dijo un líder Yanomami sobre la acción del Ejército en el departamento de Roraima.

Mientras muchos buscan quedarse en casa para intentar evitar el colapso del sistema de salud, nosotros nos hemos dedicado a tratar temas que tengan que ver con nuestro trabajo: los derechos humanos.

Frente a un país de dimensiones continentales como Brasil, la pandemia del coronavirus expuso la necesidad de comprensión de las diversas capas y limitaciones de la práctica periodística. Por eso seguimos rigurosamente nuestros protocolos de seguridad en el campo y en lo digital, con un manual sobre el tema publicado en 2020. Cuando en este decimos que “sin seguridad no hay reportaje” también hacemos referencia a la salud del reportero (lo que incluye, por supuesto, la salud mental).

Además, evaluamos todos los días los riesgos en función del escenario pandémico y buscamos escuchar consejos y sugerencias de otros colegas, como lo hizo la Asociación Brasileña de Periodismo Investigativo (Abraji) con tips, consejos e informaciones para periodistas. También, la Red Internacional de Periodistas (IJNet) hizo una interesante compilación con 10 tips para periodistas que cubren COVID-19.

En suma, al hacer nuestro trabajo con responsabilidad evitamos especulaciones, publicamos información chequeada –la precisión es nuestra aliada– elegimos con cuidado a quiénes darles voz como “experto en el tema” y tenemos consciencia de que la prisa es enemiga del buen periodismo.

Mi madre, de 72 años, de grupo de riesgo y que ya ha recibido la vacuna, siempre me decía cuando yo era adolescente (y lo cargo conmigo hasta hoy): “Antes de ti viene el otro, hijo mío”.

Una oración de sabiduría y empatía que nunca ha cobrado tanto sentido en nuestras vidas como ahora y que puede ser aplicada a la cobertura periodística de interés público.

Sobre el Premio Roche

El Premio Roche es una iniciativa de Roche América Latina, con la Secretaría Técnica de la Fundación Gabo, que busca reconocer la excelencia y la cobertura periodística de calidad sobre la salud en la región.

Para más información o consultar inquietudes sobre la novena edición del Premio Roche, comunícate al correo electrónico: premioroche@fundaciongabo.org

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