Herramientas contra la desinformación en el cubrimiento periodístico de las vacunas contra COVID-19

Seminario web Premio Roche 2021

Para Cristina Tardáguila, directora adjunta de la International Fact-Checking Network (IFCN), la desinformación está alimentada “por la militancia de gente que está muy segura de un tema”, pero, en el caso de la pandemia por COVID-19, la periodista brasileña ha podido identificar que este fenómeno está siendo generado por la duda, la inseguridad y el miedo.

Estas y otras reflexiones fueron expuestas en el seminario web ‘Cubrir las vacunas: ‘dosis’ contra la desinformación’, impulsado por el Premio Roche de Periodismo en Salud, como parte de su novena convocatoria. En la conversación también participaron Pablo Linde, periodista especializado en salud y sanidad en el periódico El País de España, y Carlos Álvarez, médico especialista en Enfermedades Infecciosas y coordinador nacional de estudios sobre COVID-19 en Colombia.

Desde cada una de sus áreas de conocimiento, los invitados desarrollaron el diálogo que generó las recomendaciones, reflexiones y conclusiones que aquí compartimos como material de consulta para el cubrimiento periodístico de la actual etapa de la pandemia, concentrada en la distribución y aplicación de la vacuna contra COVID-19.

Los niveles de la desinformación

En la carrera por detectar la raíz de la desinformación sobre vacunación, el periodista español Pablo Linde determinó 4 niveles que pueden desembocar en fake news sobre este tema:

1. Conspiración total: Incluye a las personas que creen las teorías más extremas sobre COVID-19 y vacunación, como la supuesta implantación de un chip como el verdadero objetivo para este proceso. Es una población difícil de informar desde lo científico.

2. Desconfianza en las farmacéuticas: El grupo de personas que se mantienen vigilantes de las intenciones y acciones de estas empresas. Para Pablo Linde, como periodistas es necesario desmentir esos extremos siendo críticos y estando atentos a si los miembros de esta industria proporcionan remedios de calidad o no.

3. Miedo a lo nuevo: Incluye a las personas que no confían en un medicamento que se ha desarrollado en un año. El periodista español indica que es labor de los comunicadores explicar a esta población por qué ha sucedido de esta manera e informarles los pro y contras de las vacunas.

4. Transparencia: Más allá de la desinformación, Linde reflexiona sobre la exigencia que se debe hacer a todos los involucrados en el proceso de vacunación -desde las compañías hasta los gobiernos- de entregar información transparente para tomar decisiones apropiadas sobre la divulgación que se hará a la audiencia, sin riesgo a la desinformación.

¿Editor de desinformación?

Según Cristina Tardáguila, el aprendizaje para los periodistas y verificadores de datos, tras este año, “es que no sabemos todo” y que es necesario compartir qué es lo que no sabemos con nuestros lectores y oyentes.

En medio de un cubrimiento en el que faltan datos, hay miedo y llegan informaciones incompletas, Tardáguila sugiere que “necesitamos un sistema o un ‘editor desinformativo’”, que, entre otras cosas, mida “el impacto que puede tener la información tal cual como está”, considere qué pasaría “si a un periodista se le dan unas horas o días más para investigar”, y analice cuál es la probabilidad de que una noticia esté más redonda y éticamente correcta. “Es un puesto que hace falta en muchas de las redacciones en el mundo hispanohablante”, para evitar “la amplificación de la desinformación”, expresó Tardáguila.

Credibilidad en la información oficial

Los expertos en información y salud, participantes en este seminario web, también reflexionaron sobre “la politización de los datos sobre la vacuna y las campañas de vacunación”.

Al respecto, Carlos Álvarez, coordinador nacional de estudios sobre COVID-19 en Colombia, aseguró que esta situación viene de un problema previo de credibilidad en los gobiernos e instituciones. Aun así, debe desligarse el proceso técnico alrededor de la vacunación de lo político, para evitar “bombas peligrosas” que terminen politizando el programa de vacunación con complejas consecuencias.

“Si se quieren cubrir noticias sobre la vacuna y cómo va este proceso, hay que buscar cifras de las fuentes correctas y de los institutos técnicos de cada país que puedan facilitar información que permita dar conceptos técnicos”, explicó el especialista. “En cada país hay institutos técnicos que son poco politizados y es importante compartir la información que ellos tienen rápidamente, para que no haya información filtrada por otras vías o que, al haber carencia de esa información, las personas empiecen a buscarla en fuentes no correctas”, agregó.

5 claves para la verificación de datos durante la pandemia

1. Consulta la base de datos de la alianza CoronaVirusFacts, con cerca de 12 mil falsedades sobre COVID-19 y el proceso de vacunación, a partir del trabajo conjunto de 99 organizaciones conectadas aportando chequeos diarios. La base de datos está en inglés, español y portugués.

2. Consulta la base de datos de la alianza CoronaVirusFacts a través de WhatsApp, en español y portugués, en el número +17272912606 o en este enlace.

3. Ten consciencia de que, en el cubrimiento periodístico de este tema, los datos están cambiando. Es fundamental respirar un poco antes de compartir información que tal vez no sea relevante y solo confunda más a la audiencia.

4. Antes de confiar en la información, pregúntate: ¿sabemos quién es el autor? ¿El autor suele escribir sobre sanidad o salud? ¿El titular refleja lo que está en el texto? ¿El texto ofrece datos, pero encuentro estos en las fuentes mencionadas en el artículo?

5. Haz una búsqueda inversa de las imágenes que acompañan el artículo, a través de herramientas como Google Reverse Image, TinEye, entre otras aplicaciones gratuitas y que tardan menos de un minuto. Para hacer este ejercicio con un video, solo se necesita capturar un cuadro de este y hacer la búsqueda de esa imagen.

Sobre el Premio Roche

El Premio Roche de Periodismo en Salud es una iniciativa de Roche América Latina y la Secretaría Técnica de la Fundación Gabo que busca reconocer la excelencia y fomentar el trabajo periodístico de calidad en la cobertura de temas de salud en América Latina.

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