Estudios médicos en el periodismo: claves para escogerlos y evitar los engaños

Estudios médicos en la cobertura periodística de salud.

En medio de la cobertura de temas de ciencia y salud siempre han estado los estudios o publicaciones médicas como parte de las fuentes o recursos para identificar temas relevantes o para dar peso y datos a la información a divulgar. Por esto, siempre ha sido vital que los periodistas encargados de estas secciones en los medios de comunicación tengan clara la validez de dichos documentos y cómo estos pueden ser útiles o no para sus historias.

Para Liliana Sánchez Andrés, periodista argentina y vicepresidenta de Programación Digital en HolaDoctor.com, “el periodista de salud que se enfrenta con un titular, tiene que averiguar qué hay detrás del titular”, ya que -agrega- este tipo de periodismo es uno de los más difíciles por el compromiso que se genera con la audiencia, “porque en esta verdad que nos toca cubrir está involucrada la vida de la gente”.

En esta actualidad invadida por la desinformación y la incertidumbre, a raíz de la pandemia por COVID-19, el compromiso del periodista de salud con la población se intensifica y, en el mar de fuentes que han surgido en medio de esta cobertura, los estudios médicos pueden ser una base para la verdad. De allí la importancia señalada por la periodista argentina en que los periodistas sean traductores e intérpretes del lenguaje científico para que la audiencia pueda captar la noticia verdadera que hay en ese titular atractivo.

¿Dónde encontrar los estudios médicos?

En ocasiones, el periodista de salud encuentra la que pudiera ser su noticia en cables de agencias de noticias, comunicados de prensa o en publicaciones reseñadas en otros medios. Muchas veces, esas informaciones tienen una mención al estudio original, pero otras veces no es así. En ambos casos, indica Liliana Sánchez, es necesario que el periodista investigue cómo llegó esa noticia a la mesa de trabajo, la validez de ese comunicado de prensa, y de dónde parte el resultado o la conclusión médica.

En un pasado seminario web, impulsado por el Premio Roche de Periodismo en Salud, la periodista argentina compartió algunos sitios para encontrar estudios, publicados en su mayoría en boletines médicos o journals.

– Medline: Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NLM). La mayor base de datos de ciencias de la salud. Indexa, desde 1960, journals sobre estudios biomédicos de todo el mundo.

– PubMed: Sistema de búsqueda dentro de la NLM que permite el acceso a las bases de datos de Medline, PreMedline y de subbases. Es necesario revisar los tutoriales de este sistema, para hacer un correcto uso del mismo.

– PubMed en español: Traducción de las bibliotecas de la Universidad Internacional de Florida (FIU).

– PubMed Central: Ofrece más de 6 millones de artículos.

– Stanford University Libraries’ HighWire Press: Recurso gratuito que permite búsqueda por título, publisher o tema.

– Free Medical Journals.

¿Cómo escoger el estudio médico a cubrir?

Lo primero que deben tener en cuenta los periodistas de salud al buscar un estudio médico o al enfrentarse a uno ya seleccionado, es que existen diversos tipos y que no todos tienen la igual utilidad en la construcción de una noticia.

Según la periodista argentina, “un estudio que analiza el efecto de un agente dentro de un tubo de ensayo no es lo mismo que un ensayo clínico que se ha hecho con personas y que evalúa el efecto de ese mismo agente en un individuo. Este último tipo de estudio será efectivamente el que merezca el titular de nuestro medio, el otro quizá nos servirá para informarnos”.

Liliana Sánchez agregó que la diferencia se da por la jerarquía de evidencia en la que están basados. Hay dos grandes tipos de estudios:

Descriptivos: aquellos estudios en los que los investigadores observan modelos o tendencias en personas o poblaciones que les sirven para crear teorías acerca de cuál puede ser la causa de una enfermedad. Para un periodista, este tipo de estudios resultan útiles para tomar temas y para investigar, pero no para comunicar resultados.

Analíticos: en estos, el investigador interfiere las condiciones de un grupo que se compara con otro, por ejemplo: uno que ha recibido un tratamiento, frente a otro que no. Estos estudios resultan más atractivos para los periodistas porque los resultados pueden estar más cerca de conclusiones que afecten a grupos precisos con una condición o enfermedad determinada.

La periodista argentina añadió que estos dos grandes tipos de estudios se ordenan, según la calidad o jerarquía de su evidencia, en distintos tipos. Algunos de estos son más útiles para los periodistas de salud que otros, por la información que entregan:

  1. Estudios presentados en forma de idea, editoriales u opiniones y que se publican en los mismos journals. Son útiles para un periodista porque dan ideas para notas.
  2. Estudios in vitro, realizados en tubos de ensayo.
  3. Estudios que provienen de investigaciones hechas con animales. Se debe tener cuidado con estos al reportar, porque pueden dar una imagen engañosa, además que no publican resultados negativos.
  4. Series de casos: son estudios descriptivos de pacientes. Son débiles para los periodistas, pero son ricos para identificar temas.
  5. Estudios de control de caso: tienen la intervención de un investigador y comparan grupos.
  6. Estudios de cohorte: los participantes son observados durante cierto tiempo. El periodista debe tener cuidado con la información de este tipo porque muchas veces no son grupos similares en género, edad, origen, variables que pueden interferir en el resultado. Se debe chequear el número de participantes y el tiempo de duración del estudio.
  7. Metaestudios: los investigadores toman estudios ya hechos, los vuelven a analizar y a realizar revisiones sistemáticas. Ayudan a distinguir terapias y tratamientos que funcionan, de aquellas que no.

De acuerdo con Liliana Sánchez, todos los estudios deben ser cuestionados por el periodista, sin importar el nivel de evidencia que tengan. La comunicadora recomendó tener muy en cuenta el abstract o resumen de la publicación para identificar qué tipo de estudio es, además de evaluar si los grupos dentro del estudio fueron bien elegidos o si hubo sesgo, y qué tanto se puede generalizar la conclusión del documento en la audiencia.

Claves para evitar el engaño

“Los estudios nos pueden dar la impresión de que estamos frente a determinado hallazgo médico, sin que tengamos suficiente evidencia”, afirmó Liliana Sánchez Andrés. Por esta razón, la periodista entregó recomendaciones para identificar un posible engaño en estos recursos científicos.

– Preguntarnos sobre la fuente, el estudio, identificar el diseño, ver si tiene una muestra importante.

– Ninguna medición es exacta, los estudios tienen margen de error y debemos dar cuenta del determinado grado de certeza de este.

– Un estudio no es el final de una historia, es un momento en una investigación. No generalicemos las conclusiones que se sacan.

– No solo reportemos el resultado de un estudio, hablemos con los autores, sin importar que nos lleve más tiempo. Ganaremos en la calidad de la información.

– Utilicemos recursos como la Biblioteca Cochrane para hacer una revisión sistemática de la información, especialmente de los comunicados de prensa o estudios que llegan a través de otros medios. Esta herramienta compara si la evidencia de un estudio es contundente o no.

Conoce aquí más información sobre este tema

Sobre el Premio Roche

El Premio Roche de Periodismo en Salud es una iniciativa de Roche América Latina y la Secretaría Técnica de la Fundación Gabo que busca reconocer la excelencia y fomentar el trabajo periodístico de calidad en la cobertura de temas de salud en América Latina.

Hecho con por

Pin It on Pinterest