¿Cómo mejorar la cobertura sobre las vacunas COVID-19 y contrarrestar desinformaciones?

Imagen para ilustrar columna de Florencia Ballarino del 21 de octubre 2021.

Por: Florencia Ballarino*

La pandemia por el coronavirus es tierra fértil para la propagación de información incorrecta que puede ser tan peligrosa como el propio virus, advierte el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Circulan cientos de desinformaciones que erosionan la confianza pública en una de las herramientas más efectivas que se han desarrollado para prevenir enfermedades: las vacunas.

La desinformación sobre vacunas no es un fenómeno nuevo. A finales de la década de 1990, un estudio mal diseñado afirmó falsamente que la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (triple viral) causaba autismo. Aunque se comprobó que el estudio era fraudulento y la revista científica que lo publicó se retractó, el daño ya estaba hecho: la afirmación errónea contribuyó a reducir las tasas de inmunización en todo el mundo.

Sin embargo, en los últimos años los cambios en el ecosistema informativo han facilitado que la desinformación en general —y en especial sobre vacunas— se difunda a una velocidad y escala sin precedentes, especialmente en las redes sociales y sistemas de mensajería instantánea. Esta realidad vuelve más urgente que nunca la necesidad de contar con un periodismo responsable que brinde información contrastada y verídica.

Muchas de las desinformaciones sobre vacunas contra el coronavirus que circulan en América Latina se repiten en los distintos países, pero con pequeñas variaciones. Por eso, un grupo de 23 chequeadores de la región —centrados en LatamChequea Vacunas— crearon un repositorio público y abierto con todas las verificaciones, chequeos y explicadores sobre el tema, que se puede consultar aquí. Hasta el 18 de agosto pasado, la base contaba con 283 verificaciones de información errónea (sin incluir textos explicadores).

En cuanto a los contenidos, estos son cinco tipos de desinformaciones sobre las vacunas contra el coronavirus que circulan y que es útil clasificar para un mejor entendimiento del fenómeno:

Composición de las vacunas. Se viralizan mensajes erróneos acerca de que las vacunas contienen microchips, que permitirían controlar a las personas, o metales pesados que atraen imanes. En todos los casos, las versiones son falsas y no tienen respaldo en la evidencia científica disponible. La composición de las vacunas es pública y entre sus ingredientes no hay ni chips ni elementos tóxicos.

Funcionamiento de las vacunas. Se repitieron distintas versiones que indican que las vacunas de ARN mensajero modifican el ADN. Las vacunas de ARNm enseñan a nuestras células a producir una proteína que desencadena una respuesta inmunitaria. El ARNm nunca ingresa al núcleo celular, que es donde está nuestro ADN. Por lo tanto, no afectan nuestro ADN ni interactúan con él de ninguna forma.

Supuestos efectos adversos. Circulan desinformaciones que atribuyen muertes o graves efectos adversos a las vacunas. Estos contenidos apelan al miedo, cuando la realidad es que las vacunas evitan 2,5 millones de muertes cada año en todo el mundo. Como cualquier fármaco, las vacunas pueden generar efectos adversos pero en su gran mayoría son leves. En todo caso, los beneficios de la vacunación superan cualquier riesgo potencial.

Aplicación y eficacia. En este apartado se incluyen las desinformaciones acerca de que es mejor la inmunidad natural que la conferida por las vacunas o que cierto medicamento (no avalado por la ciencia) es más eficaz que la vacuna. También videos que aseguran que figuras públicas fueron vacunadas con jeringas sin agujas o que tal o cual persona fue vacunada a la fuerza.

Gestión y distribución. También circuló desinformación sobre cómo se gestiona y regula la aplicación de las vacunas, su distribución y la responsabilidad jurídica de la aplicación de la vacuna (por ejemplo, afirmaciones falsas de que los médicos serían acusados por crímenes de guerra o que las compañías de seguros no aprueban seguros de vida para personas vacunadas).

Consejos para una mejor cobertura

Como periodistas podemos hacer mucho para contribuir a aumentar la confianza de la población en las vacunas contra el coronavirus y ayudar a contrarrestar la desinformación. Presentamos algunos consejos elaborados en conjunto con la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología para una mejor cobertura:

– La información sobre vacunación puede influir decisiones de salud, por lo que debe ser clara, concisa y basada en evidencia científica. Evitar utilizar tecnicismos y tratar de simplificar el lenguaje.

– Consultar siempre fuentes calificadas, especializadas y fidedignas (OMS, autoridades sanitarias, fuentes académicas, sociedades científicas, entre otras).

– Evitar las notas basadas únicamente en testimonios o casos anecdóticos. Ninguna conclusión de aplicación general puede formularse a partir de una historia individual, por más impactante que sea.

– Ser muy cuidadosos con los contenidos que informen sobre efectos adversos, para diferenciar correctamente causalidad y correlación.

– Reconocer la validez de las preocupaciones o dudas de las personas. Informar claramente sobre cómo actúan las vacunas, su composición y cómo se llegó al consenso científico para afirmar que son seguras y efectivas.

– Ser responsables a la hora de presentar cifras o porcentajes. La utilización sin contexto de datos estadísticos conduce muchas veces a conclusiones falsas.

– Incluir mensajes positivos, que apelen a la solidaridad y altruismo, en nuestras notas. Recordar que la vacuna es un bien social, no un mero acto individual.

– Tener en cuenta que la imagen también comunica. Las fotos o videos que ilustran una nota causan un efecto emocional. Imágenes negativas pueden generar rechazo hacia la vacunación.

*Periodista científica y editora de Chequeado.

Sobre el Premio Roche

El Premio Roche es una iniciativa de Roche América Latina, con la Secretaría Técnica de la Fundación Gabo, que busca reconocer la excelencia y la cobertura periodística de calidad sobre la salud en la región.

Para más información o consultar inquietudes sobre la novena edición del Premio Roche, comunícate al correo electrónico: premioroche@fundaciongabo.org

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