El periodismo hecho a muchas manos respira y está más fuerte que nunca

Imagen para ilustrar columna de Andrea Dip del 3 de junio 2021.

Por: Andrea Dip

Recuerdo el momento exacto en el que desde la dirección de Agencia Pública se decidió que no se abriría la oficina a la mañana siguiente. Era un domingo, 15 de marzo de 2020. Yo estaba de cumpleaños, así como la misma Agencia Pública. La pandemia del coronavirus había oficialmente llegado a Brasil y la decisión de establecer el home office e ir a terreno solamente en casos de extrema necesidad fue tomada en el sentido de no solo proteger al equipo, sino también a la comunidad.

Desde su fundación, Pública se centra en denuncias de violaciones de los derechos humanos, de comunidades y personas en situación de vulnerabilidad, incluso comunidades indígenas y de descendientes de esclavos en la Amazonía, por ejemplo, y comprendimos que era nuestra responsabilidad no poner en riesgo a esas personas.

Pero, obviamente, eso sería un tremendo desafío. En primer lugar porque el trabajo en terreno es la esencia del periodismo investigativo que hacemos y es como nosotros estamos acostumbrados a trabajar.

En segundo lugar, porque con la crisis sanitaria escalando rápidamente y con el agravante de que estamos en Brasil —bajo mando de un gobierno de extrema derecha, reaccionario y negacionista—, teníamos claro que necesitaríamos hacer un trabajo de cobertura diaria e intensa, con reportajes profundos a pesar de ser producidos y publicados de manera rápida.

Sería necesario también cambiar un poco el enfoque de los reportajes. En definitiva, era esencialmente una crisis de la salud, pero atravesada por temas de raza, clase y género.

Empezamos entonces a montar equipos y fuerzas de tarea entre reporteros, practicantes y editores para producir esos reportajes. El resultado de esa cobertura puede ser consultado acá. En poco más de un año, hemos hablado sobre cómo la pandemia ha afectado a las cárceles brasileñas, a la población negra y a las comunidades indígenas, a las favelas, a las mujeres, a los profesionales de salud, a las empleadas domésticas e incluso a los periodistas.

Hemos publicado reportajes acerca del lobby político de las iglesias cristianas para mantener los templos abiertos, en contra de las recomendaciones de salud. Hemos entrevistado a filósofos y pensadores, hemos monitoreado la diseminación de noticias falsas y del negacionismo en las redes sociales, hemos hablado de la crisis política y financiera en el contexto de la crisis sanitaria, hemos producido pódcast especiales y el mapa de la Cloroquina, que ha demostrado que el Gobierno Federal y las Fuerzas Armadas han distribuido 2,8 millones de píldoras de esta droga, que Bolsonaro insiste en promover como tratamiento para el coronavirus, aunque no haya comprobación científica de ello, producida por laboratorios del Ejército y de la Marina para la población en todos los departamentos de Brasil.

Hemos denunciado el colapso de la salud, la falta de oxígeno en los departamentos y tenemos en curso una investigación participativa, en la cual la audiencia puede enviar denuncias y relatos acerca de la pandemia. Han sido de gran importancia, también, las investigaciones transnacionales que hemos realizado en conjunto con medios latinoamericanos.

Y la cobertura no ha terminado. Brasil pasa por el peor momento de la pandemia del coronavirus, con más de 353 mil muertos hasta el momento y con un promedio de más de 3 mil muertes al día.

Todo este trabajo, que recibió la mención de honor en Cobertura Periodística de COVID-19 del Premio Roche de Periodismo en Salud en el 2020, fue hecho de manera remota. Trabajar de manera colectiva fue esencial no solo para darnos celeridad en la difusión de los hechos, sino también para la diversidad de miradas y la unión de talentos de los reporteros. Mientras uno se encargaba de las bases de datos, otro escuchaba las historias de las personas, un tercer reportero hacía entrevistas con autoridades y así sucesivamente.

Además, el trabajo en conjunto, realizado desde las sugerencias de enfoques o temas hasta la edición final de los reportajes, ha sido muy importante para mantenernos unidos y en constante contacto, algo que siempre ha sido precioso en la rutina de la redacción. La sensación de aislamiento y soledad que nos trae el confinamiento —que también impide los encuentros y conversaciones presenciales— habría sido mucho peor si cada reportero estuviera inmerso en su propia asignación.

Me acuerdo de una ocasión en la que escuché a Marina Walker, cuando todavía era directora del International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ), hablar acerca de la importancia del periodismo hecho de manera colectiva. Ella dijo algo como que el periodista no puede seguir siendo aquel “lobo solitario”, que se aferra al tema de su artículo de manera vanidosa e individualista, porque eso empobrece el resultado del trabajo.

Walker también habló acerca de las grandes investigaciones hechas en colectivo, no solo entre muchos reporteros, sino también entre diversos medios de todo el mundo, y no nos faltan ejemplos recientes de esos grandes reportajes. En este momento de crisis sanitaria (y también política, para el caso de Brasil), de aturdimiento, de confinamiento, en la cual no podemos hacer el periodismo que amamos y que hemos hecho siempre, ensuciándonos los zapatos y mirando al ojo de las personas, no podría estar más de acuerdo con la idea de Walker. El periodismo hecho de manera colectiva vive, es una poderosa alternativa y está más fuerte que nunca.

Sobre el Premio Roche

El Premio Roche de Periodismo en Salud es una iniciativa de Roche América Latina con la Secretaría Técnica de la Fundación Gabo que reconoce la excelencia y fomenta el trabajo periodístico de calidad en la cobertura de temas de salud en América Latina.

La edición 2021 reconocerá los mejores trabajos en las categorías Periodismo Escrito, Periodismo Audiovisual y Cobertura Diaria. Cada ganador recibirá una beca de estudios de hasta US$5.000. El Premio Roche también entregará menciones de honor para las coberturas con enfoques en acceso a la salud, cobertura periodística de COVID-19 y periodismo de soluciones.

Tienes hasta el 9 de junio de 2021 para postular tu trabajo. Consulta las bases del Premio aquí. ¡Tu trabajo merece ser reconocido!

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