#ConDatos: Cómo extraer información de documentos filtrados sin alimentar a los antivacunas

Imagen para nota desinformación del 11 de agosto..

Por: Cristina Tardáguila

Que tire la primera piedra el periodista que rechazaría la oportunidad de publicar un documento oficial, filtrado desde el gobierno estadounidense, sobre el avance de la pandemia y de los programas de inmunización.

Pues no. No hay duda de que el interés público hacia un contenido de este tipo —debidamente verificado— es altísimo e incluso coherente. Todos queremos saber cuándo las vacunas vencerán esta crisis sanitaria y estar informados sobre posibles cambios en las políticas públicas de sanidad.

Pero, al publicar información filtrada sobre la pandemia, los periodistas deben asegurarse de que no están, de ninguna forma, abriendo brechas para lecturas sesgadas del movimiento antivacunas o dando munición a sus teorías conspirativas.

Hay medidas objetivas para evitar esto.

El 29 de julio, el periódico The Washington Post publicó un amplio reportaje basado en datos filtrados desde el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés). El texto contaba sobre el peligro representado por la variante delta, identificada en la India en 2020; sobre la dificultad de las autoridades sanitarias estadounidenses para comunicar sobre la eficacia de las vacunas contra el COVID-19 y sobre la necesidad de volver a imponer el uso de mascarillas a los habitantes de Estados Unidos, vacunados o no.

Y, ¿qué hicieron los antivacunas con este dato? ¿Con el reportaje del Post?

Pues saltaron a las redes sociales con una lectura sesgada para difundir la teoría conspirativa absurda de que son las vacunas las que “en realidad” difunden el nuevo coronavirus.

Se equivocan aquellos que piensan que semejante interpretación no encuentra terreno fértil y florece en las redes sociales. Entre los días 27 de julio y 3 de agosto, el Virality Project, grupo de especialistas que acompaña la desinformación digital sobre la pandemia a partir de diversas universidades, detectó publicaciones sobre este tema viralizando en Facebook, Instagram y Gab.

En Telegram, las comunicaciones hechas en español llamaron la atención. En una semana, más de 100 mil personas fueron alcanzadas por esta mentira dentro de la app de mensajería. Esto demuestra que, por más inaceptable que sea la idea de que las vacunas contra COVID-19 puedan haber sido creadas para infectar y no para inmunizar a las personas de todo el mundo, esta idea se propaga con velocidad.

Y ¿qué cuidados deben tener los periodistas en situaciones como esta? Aquí lo que sugieren los participantes del Virality Project:

“Los reportajes publicados con base en informaciones filtradas referentes a la sanidad no pueden dejar de traer una orientación clara sobre su interpretación. Sin esto, los perfiles y las páginas antivacunas pueden fácilmente caracterizar el reportaje como una evidencia de que las vacunas COVID-19 no funcionan”, escribieron.

Yo añadiría otro punto. Hace falta explicar con paciencia toda la terminología especializada. En la presentación del CDC se habla de carga viral. El texto del Washington Post, sin embargo, no deja claro a qué se refiere esta expresión. Habría sido mejor decir qué carga viral es la cantidad de “copias del virus” encontrada en un determinado fluido o secreción.

Suponer que toda la audiencia tiene el mismo nivel intelectual y la misma capacidad de interpretar una información es inocente y, a la vez, puede abrir las puertas para la desinformación.

Para tener en cuenta

– Revise la autenticidad de cualquier documento filtrado. Si tiene que ver con la pandemia o la sanidad, chequealo una vez más.

– Explica los términos y las expresiones de difícil comprensión. Recuerda que donde no hay rápido entendimiento hay espacio para falsedades.

– Cuenta con especialistas para interpretar datos y negar cualquier lectura sesgada que se pueda hacer del documento original. Intenta prever las teorías conspirativas que se pueden crear.

– Monta un plan de comunicación para hacer frente a las interpretaciones falsas e interesadas.

Sobre el Premio Roche

El Premio Roche es una iniciativa de Roche América Latina, con la Secretaría Técnica de la Fundación Gabo, que busca reconocer la excelencia y la cobertura periodística de calidad sobre la salud en la región.

Para más información o consultar inquietudes sobre la novena edición del Premio Roche, comunícate al correo electrónico: premioroche@fundaciongabo.org

Hecho con por

Pin It on Pinterest