“El buen periodismo en salud se convierte en una cuestión de interés público”

Gabriela Sá Pessoa, junto a Anna Beatriz Pouza y Natacha Cortêz publicaron en Agência Pública de Reportagem e Jornalismo Investigativo, el trabajo “Dor em dobro” sobre el aborto legal en Brasil. Por su trabajo fueron galardonadas con el Premio Roche de Periodismo en Salud en la categoría de Periodismo Escrito en 2015.

Hablamos con Gabriela sobre su experiencia haciendo la historia y sobre la importancia del Premio.

¿Qué impacto tuvo el reportaje en Brasil? ¿Cuáles fueron las reacciones del Ministerio de Salud?

Considero que la gran virtud de ese reportaje es que aclara cómo se puede tener acceso al servicio de aborto legal y dónde puede ser atendida una mujer, información que el Ministerio de Salud había ocultado hasta el momento. Se negaba incluso a indicar qué hospitales de la red pública de salud de Brasil tenían equipos estructurados para atender a las mujeres que necesitaran un aborto. O sea, que lo que hicimos fue arrojar luz sobre un derecho tratado con oscurantismo por el propio poder público.

 

En el periodismo en salud, ¿cómo se consigue equilibrar la balanza entre el factor humano y las datos?

Lo que inclina la balanza son los relatos, las personas que hay detrás de los datos. Fue lo que procuramos hacer: conversar con mujeres directamente afectadas por el trato negligente en los referente a un derecho que debía ser garantizado en toda la red pública de salud.

 

¿Detectan un interés de las audiencias por el periodismo en salud?

Yo creo que sí. En el caso de Brasil, una encuesta de opinión del instituto Datafolha indicó que la mayoría de los brasileños consideraba que la salud era el principal problema del país. O sea, que hay una parte considerable de la población que no ha recibido un servicio básico, al cual tiene derecho, un servicio de calidad. El buen periodismo en salud se convierte así, más que nada, en una cuestión de interés público.

En el aspecto formal y técnico, creo que los trabajos investigativos de largo aliento, como el nuestro, que nos tomó seis meses, encuentran más espacio en los medios digitales, donde no hay límites de texto. Pero todo eso sigue estando en la esfera del reportaje especial, no lo veo como algo ya incorporado o que se estimule en la lógica diaria.

 

¿Qué técnicas narrativas recomendarías usar a un periodista que esté trabajando con temas de salud? 

Lo principal, pienso yo, es humanizar las narrativas, contar historias. Como dije, buscar personas directamente afectadas por los problemas de acceso a la salud, más allá de las estadísticas.

 

¿Cuál crees que es el aporte del Premio Roche al periodismo en salud en América Latina?

Es un gran estímulo para los artículos valientes sobre temas de salud, que requieren más tiempo e investigación. En nuestro caso —un reportaje financiado colectivamente por Internet—, creo que marcó un punto de inflexión en nuestra trayectoria. Somos reporteras jóvenes, por lo que muy difícilmente habríamos encontrado espacio y apoyo para realizar esa investigación en otros medios que no fueran la Agencia Pública —y el proyecto Reportaje Público, que apostó por nosotras—. Recibir ese premio, más que un reconocimiento en sí de nuestro trabajo, es apostar una vez más por el valor de la Agencia Pública, que facilitó los medios para que tres chicas pudieran ahondar en una grave violación de los derechos humanos y de salud pública de las mujeres brasileñas.

Si quieres participar en esta edición del Premio Roche de Periodismo en Salud, conoce todos los detalles aquí.

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