Relatoría del Premio Roche de Periodismo en Salud 2014

Relatora: Saia Vergara Jaime

Introducción

El Premio Roche de Periodismo en Salud es una iniciativa de Roche con la Secretaría Técnica de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano -FNPI-. Su objetivo es “reconocer la excelencia y estimular la cobertura periodística de calidad sobre temas de salud en América Latina”.

El concurso tiene dos categorías cada año: en 2014, se buscan trabajos hechos para Radio e Internet; y en 2015, para Periodismo escrito y Televisión y video. Además, las bases se enfocan en seis temáticas:

  1. Innovación en cuidados de la salud
  2. Biotecnología en salud
  3. Accesos a tratamientos de salud
  4. Investigación y desarrollo en temas de salud
  5. Regulación y políticas públicas de salud
  6. Oncología

En la primera convocatoria de 2013 se recibieron 177 trabajos provenientes de 17 países de América Latina, mientras que en la segunda convocatoria en 2014 fueron 208, de 19 países del continente.

Los jurados y prejurados del Premio Roche de Periodismo en Salud se escogieron con total independencia por parte de la FNPI, cumpliendo con su función de Secretaría Técnica del Premio.

En la categoría Radio de 2014, los jurados fueron Felipe Valenzuela, director general de Emisoras Unidas de Guatemala, y Cecilia Vaisman, docente de periodismo de la Universidad Northwestern y co-fundadora de Homelands Productions.

Por su parte, la categoría Internet del Premio Roche de Periodismo en Salud, tuvo como jurados a Liliana Sánchez Andrés, vicepresidenta de programación de Hola Doctor y editora de Univisión Salud y Patricia Fernández de Lis, directora de Esmateria.com.

En ambas categorías,  el Dr. Juan Rivera, médico internista y cardiólogo, especialista en enfermedades cardiovasculares y Director de Cardiología Preventiva del Mount Sinai Hospital se desempeñó como asesor médico.

Ricardo Corredor, Director Ejecutivo de la FNPI explica que la alianza con Roche para la creación de un Premio de estas características es fundamental para el periodismo en salud, pues está muy disperso en los medios de comunicación y se le dan pocos espacios. A pesar de tener una amplia cobertura, dice, está lleno de desafíos. Este tipo de convocatorias, además, permite hacer un mapeo de las dinámicas del periodismo en salud, identificando temas, tendencias, regularidades e innovaciones. Cada deliberación, además de escoger al ganador y a los dos finalistas, genera reflexiones en torno a las convocatorias y a los cambios que van viviendo las formas de narración periodística.

Junto con Roche se decidió incluir a un especialista, en este caso al doctor Juan Rivera, que garantizara la relevancia, la pertinencia y la precisión de los contenidos médicos. Además del énfasis académico del doctor Rivera, su familiaridad y experiencia con los medios de comunicación han aportado al debate con los jurados.

 

Tendencias, temas y narrativas: abriendo las puertas hacia la innovación 

Para Cecilia Vaisman, los trabajos postulados en la categoría de radio tienen una tendencia general a informar, a manera de servicio público, sobre la naturaleza de ciertas enfermedades y tratamientos, en vez de profundizar en lo esencialmente periodístico. Pocos buscan revelar nuevos problemas, nuevos tratamientos y nuevas problemáticas o generar debates o controversias, contrastando versiones o integrando testimonios de fuentes no oficiales, de personas que padecen las dolencias. El periodismo en salud debería involucrar “a las personas que conocen íntimamente la realidad de las enfermedades e investigar sus experiencias. Eso agregaría un gran valor periodístico a los trabajos”.

Felipe Valenzuela, por su parte, encuentra que hay programas más políticos que de salud. Se entiende que ambos temas están ligados y ello “nos muestra el abanico de posibilidades que tiene el quehacer diario”. Sin embargo, habría que ceñirse de forma más rigurosa a las bases de la convocatoria que busca, entre otras cosas, que a través de los trabajos se muestren “enfermedades emergentes, datos nuevos, problemas anticipados, en vez de una letanía de datos que mucha gente ya sabe”, agrega el doctor Juan Rivera. En su opinión, muchos de los programas se enfocan en la parte social y legal de la salud, descuidando la clínica y la tecnológica, que también son de vital interés para el ciudadano.

Felipe Valenzuela recuerda que hay temas que “padecen un total abandono”, como los problemas de salud mental o de salud preventiva, mientras que son recurrentes los del VIH, la diabetes y, sobre todo, el cáncer. Y en esos es difícil encontrar algo novedoso, atractivo, que aporte información y soluciones.

En cuanto al enfoque, Cecilia Vaisman cree que es más interesante privilegiar un aspecto de la investigación, profundizar, hablar con la fuente y no solo con los expertos. Cualquier trabajo debería partir, siempre, “de los valores periodísticos de narración: variedad de fuentes, historias que se cuenten de forma interesante, que se consideren todas las perspectivas posibles y que los temas avancen información relevante, que muestren nuevos tratamientos, tecnologías, formas de detección temprana”. Así mismo, resultan muy valiosos los programas de denuncia, que desarrollan casos específicos, contextualizados y contrastados, que muestran historias paralelas. En algunos de ellos, además, se indaga en asuntos que incomodan, que iluminan ciertas prácticas cuestionables. Eso da a la investigación un gran valor periodístico.

Felipe Valenzuela destaca que un programa no consiste únicamente en reunir a varios especialistas, abrir los micrófonos y atender consultas de los oyentes. A veces resulta necesario estructurar un guión que impacte, “buscar gente de diferente formación académica, religión, clase social. Y si encontramos voces que puedan grabarse y guionizarse se logra un trabajo de una riqueza enorme, como por ejemplo, los testimonios de las personas que padecen la enfermedad que se investiga”. Cecilia Vaisman  piensa que los trabajos podrían aprovechar mucho más las herramientas específicas para radio.

En general, los jurados destacan aquellos que se preocupan por transmitir un mensaje no solo en términos de contenido sino también de forma, aquellos que buscan innovar.

 

El principio de la comunicación es el compromiso con la audiencia

El periodista debería tener presente que el trabajo adquiere sentido siempre que esté en función del público: “más allá de que la información sea buena, sustentada y verídica, el periodista tiene que saber si es de interés para el radioescucha. Si no logra captar su atención no importa cuán bueno sea su trabajo”, comenta Bernardo Esteves. En ese sentido, habría que procurar siempre un balance entre el impacto que se puede generar en el público, la estructura de la narración, la calidad de los contenidos y, por supuesto, la técnica. “Ahí está la magia”, agrega. Si todo ello se conjuga, entonces, se crean piezas con “densidad emocional”, es decir “aquellas que con poquísimos minutos provocan muchas sensaciones, que dicen mucho”.

Felipe Valenzuela coincide en que “a veces un minuto en radio representa horas y horas de trabajo, y crea un profundo impacto en el oyente. Hoy en día vivimos en un mundo en el que todo va muy rápido, por eso debemos hacer una síntesis efectiva del tiempo”. Destaca que el periodista debe tener sumo cuidado en la grabación de los audios. Es inaceptable, enfatiza, que si hay todo un trabajo de investigación, los testimonios de las fuentes resulten incomprensibles debido problemas técnicos. “Por más de que sea un excelente testimonio, si no se entiende, no sirve”, dice Cecilia Vaisman. En suma, los trabajos requieren de un equilibrio entre la consideración del público, el rigor periodístico y la calidad narrativa, tanto en el fondo como en la forma.

Lo ideal sería que además de todo ello fueran propositivos, que rompieran esquemas, que fueran ingeniosos, agrega el doctor Rivera. Y, por supuesto, “que mantengan contacto con el espectador, más que con los académicos”. Es mucho más efectivo capturar la atención del oyente y luego ir introduciendo datos comprensibles que hacer investigaciones muy sofisticadas que nadie va a entender. “Puedes hacer un trabajo magnífico que a nadie le interesa. Y aunque se gane muchos premios, tal vez no tenga ningún impacto en la audiencia”. Felipe Valenzuela recuerda que el periodista debería pensar en que está hablando a un público muy extenso, en realidad, “a todos los mundos que conforman los países. Lo que para nosotros puede ser muy elemental para otros puede ser un descubrimiento”.

 

Nuevas formas narrativas: plataformas, recursos e ingenio periodístico

Bernardo Esteves hace un balance de los temas más recurrentes en los trabajos que se postularon al Premio para la categoría de Internet. Entre ellos, menciona la violencia obstétrica, el parto humanizado, el exceso de cesáreas, el VIH, la obesidad, los hospitales y la salud pública. En general, los trabajos partían “del drama de un paciente para luego discutir de forma más amplia los tratamientos, las enfermedades e incluso las políticas públicas”. Hubo muy pocos que mostraron un enfoque distinto en cuanto a que no siempre la enfermedad significa una tragedia para la familia.

Los jurados encontraron muy pocas historias sobre medicina, salud o de investigación básica y comentan sobre la necesidad de especialización que requiere el periodismo en salud para profundizar más en temas médicos y trascender la anécdota.

Patricia Fernández de Lis anota que, en su mayoría, los trabajos tienen “un enfoque social fabuloso”, que parte de la identificación de un problema social en la comunidad, muchas veces relacionado con problemas en la salud pública para, entonces, complementar con datos y fuentes diversas, entre ellas, las personales, las médicas y las administrativas. Sin embargo, falta profundizar en temas concretos sobre ciencia y salud.

Para el doctor Juan Rivera gran parte de los trabajos cuentan una historia. “Al terminar de leerlas sentí que solo quedaba eso, la historia”. Dice que fue difícil encontrar aportes médicos pues muchos de ellos se centraban en temas de salud pública. Aunque “algunos incluyeron elementos excelentes desde el punto de vista científico, para los lectores con seguridad son datos incomprensibles”.

Cuando el doctor Rivera hace periodismo de medicina siempre piensa en que tiene que traducir el mensaje de forma tal que incluso alumnos de octavo grado puedan entenderlo. Para trasmitir un mensaje de forma efectiva, dice, “hay que bajar el nivel de la comunicación”. En su opinión, existen dos formas de hacerlo. De un lado, se puede presentar un tema de forma tradicional pero complementándolo con diagramas y en general con recursos audiovisuales que aporten a la explicación, a los datos que ya existen y que están a disposición del lector en internet. Por otra parte, si se trata un tema que la gente desconoce, entonces hay que hacer un trabajo que se centre en lo básico y ayudarse siempre con diversos elementos multimedia, como los que hoy permiten las nuevas tecnologías. Para el doctor Rivera los trabajos de investigación son los que más aportan porque contribuyen a mostrarle a los lectores lo que está sucediendo y lo que representan ciertas enfermedades o avances para el futuro de la comunidad global.

Bernardo Esteves, por su parte, añade que los trabajos sobresalientes fueron aquellos en los que se encontró “un concepto, una buena historia, diagramas, fotos, mapas, videos, infografía, es decir, una serie de elementos que trabajaron al servicio de la historia y ayudaron a contar la historia, a iluminarla”. No solo se trata de investigar un tema con rigor sino también de descubrir cómo se puede aprovechar todo el potencial de la misma y de los recursos que ofrecen “las nuevas narrativas web”, como dice Patricia Fernández de Lis. Menciona, además, que hubo trabajos excelentes de investigación pero que no proponían una narrativa innovadora para internet. Es preciso “que sea vea que hay un esfuerzo por conectar los recursos”. No hay que olvidarse tampoco del valor que aportan las imágenes. Muchas veces resultan incluso más interesantes que el mismo texto.

Los jurados coinciden en que se aprovecharon poco los lenguajes hipertextuales. Una categoría de un premio de periodismo en Internet premia la creación de contenidos específicamente para diversas plataformas (computadores, tabletas y móviles); la inclusión de recursos multimedia, como el vídeo, la fotografía, los enlaces; la integración con los usuarios a través de chats, redes sociales, etc. “Es un camino que falta recorrer, pues muchos de los trabajos son un volcado de lo escrito en papel a una página web”, sostiene  Patricia Fernández de Lis.

En coincidencia, Liliana Sánchez agrega que algunos de los trabajos incluyeron recursos multimedia pero no los supieron integrar con la narrativa. No se trata solo de presentar “historias magníficamente escritas con variedad de fuentes y testimonios sólidos. Falta un siguiente paso y es que se haga una narrativa para las plataformas online y móviles”. De hecho, muchos de los trabajos no se podían ver en la tableta o en el móvil, y a eso hay que prestarle mucha atención. “No podemos reducir internet a un texto cuando en la mayoría de los sitios el 50% del tráfico es móvil”. Hay que generar contenidos específicamente para esas plataformas. “No se trata de meter un video o una foto en una historia. Es contar una historia de otra manera. Las narrativas deben ir juntas; eso es multimedia”. Además, es vital para estas plataformas que el periodista integre a los lectores-usuarios a través de las redes sociales y que hable en ese lenguaje. Los hashtag, por ejemplo, “nos permiten hacer el seguimiento de la información y nos abren nuevas posibilidades narrativas”, destaca Fernández.

Los retos para el periodismo en salud

El doctor Rivera comenta que “se necesitan historias que conmuevan al lector, que lo hagan sentir expuesto, que le hagan cambiar la mentalidad del ‘a mí eso no me va a pasar’. Pero también hay darle veracidad a la enfermedad de la que se está hablando”. Añade que el periodista debe aprender a sintetizar y a priorizar en los contenidos. A veces algo breve dice mucho más que la suma de varios contenidos, aunque estos también ayuden a contar una historia. Pero hay que saber integrarlos.

Por último, Liliana Sánchez destaca el valor de la coautoría. Asegura que en algunos casos encontró trabajos en los que las imágenes y los recursos multimedia aportaban mucha información y, sin embargo, en la postulación aparecía solo el nombre de quien había escrito el texto. Debemos entender que “el nuevo periodismo reconoce que para hacer buenas historias se requiere de una fuerza colectiva, de un equipo que esté comprometido con la investigación, desde el que toma la cámara hasta el que hace una infografía”, concluye.

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