Relatoría Premio Roche de Periodismo en Salud – Categoría Televisión y video

Relatoría: Ana María Cuesta Rodríguez

Jurados:

Adelaida Trujillo (Colombia)

Antropóloga, directora y productora de cine. Trabajó por un año en el departamento de música y arte de la BBC, como productora asociada e investigadora para series realizadas para América Latina, dirigidas por Mike Dibb. Actualmente es la Directora Ejecutiva de la Iniciativa de la Comunicación para América Latina –Comminit- y cofundadora de Citurna.

Darío Fernando Patiño (Colombia)

Comunicador social con más de 32 años de experiencia periodística en medios impresos y televisivos internacionales. Durante 10 años fue director de noticias de Caracol TV. También lo fue en RCN TV y City TV. Actualmente es Consejero de Noticias del canal Ecuavisa y miembro del consejo editorial de la revista Vistazo en Ecuador.

Asesora Médica:

Esther Samper (España)

Licenciada en medicina, experta universitaria en Informática Médica y máster en Biotecnología Biomédica. Fundadora de MedTempus, uno de los blogs de medicina en castellano más reconocidos. Dirigió en 2007 la sección de Salud de Soitu.es. En la actualidad, es colaboradora de Naukas y de El País con el blog “La doctora Shora”.

Palabras Clave: Periodismo en salud, Ciencia, Medicina, Vida, Televisión y Video, Roche, Premiación.

Introducción:

El periodismo en salud merece una investigación exhaustiva y una constante actualización con referentes globales, por el carácter taxativo y científico de sus temas. Pero informar sobre salud en un formato audiovisual merece otras consideraciones estéticas.

El jurado eligió en la semifinal seis piezas que sorprendían por romper esquemas, desde su narración visual, con la construcción de escenas que, por ejemplo, evocan el sufrimiento de un paciente sin la necesidad de contarlo explícitamente. Por innovar en historias humanas alejadas del amarillismo con una rigurosidad en la presentación de las fuentes –sin ocultar la identidad de profesionales de la salud; sin dar relevancia a “expertos empíricos”-. Por usar un lenguaje para todo público, que no pretende igualar al de las revistas científicas indexadas.

Para el jurado fue ardua una valoración equitativa de unos trabajos tan diversos. Las tres piezas finalistas, que fueron escogidas tras una ponderación de las calificaciones asignadas por ellos y la asesora médica –bajo, medio, alto, sobresaliente-, tuvieron en común un formato de larga duración.

Al final de este juzgamiento, que ocurrió en la sala de juntas de la FNPI en Cartagena, triunfó “Valiente Valentina”, una pieza conmovedora que no goza de una temática de salud explícita, pues evitó concentrarse en mostrar una enfermedad y se ocupó de la lucha de una paciente. Otros tres recibieron menciones de honor.

La importancia de los formatos y la técnica

En la categoría ‘Televisión y Video’ se postularon 40 trabajos, de los cuales 27 cumplieron con las bases oficiales del Premio. De las 12 piezas preseleccionadas, el jurado consideró que una debía salir de concurso, pues no cumplía con un formato propiamente audiovisual pese a su alta calidad conceptual. Por ello no era susceptible de comparaciones. “Era más bien una audio-galería; una secuencia de fotos impecables con música y narración. Lo incluiría en una nueva categoría de foto-reportaje que podría crearse en el premio”, afirmó Adelaida Trujillo.

Darío Fernando Patiño dejó claro que fue difícil valorar equitativamente entre formatos largos y cortos -inferiores a cinco minutos-, y entre formatos de televisión comercial y de televisión pública y/o independiente. La preselección se compuso de nueve trabajos de largo aliento -superiores a media hora de duración- y tres cortos. De televisión comercial internacional concursaron cuatro, e igual número de trabajos de televisión regional en Colombia. De televisión pública brasilera concursaron dos y por la pública argentina uno.

“De la preselección no hay algo en el formato de los noticieros o programas cortos que sea sobresaliente. Lo que viene de las salas de redacción no es muy fuerte ni contundente” manifestó Darío Patiño, quien sugirió que para la próxima versión del Premio la categoría ‘Televisión y Video’ no deba unificar estilos audiovisuales, sino discriminar por mayores formatos –ej.: sección de un noticiero, documental…-.

Trujillo insiste en que es importante estimular la difusión masiva de los temas de salud en la TV comercial, que cuenta con limitantes como el tiempo, pero con otros privilegios como el presupuesto y los recursos técnicos. Sin embargo, pese a la discusión categórica, entre los finalistas del Premio quedó un reportaje de larga duración para TV comercial, para Canal 2 de Televisa, que según la jurado “pudo ser el típico caso de Prime amarillista manejado con discreción y no lo fue”; en el que un presentador y un reportero guían a la audiencia sobre el primer caso exitoso de trasplante de brazos en México.

Trujillo insiste en que “visualmente es normal, es estándar. Pero es una buena historia”. Para Esther Samper es muy valioso el hecho de “que no idealiza una cirugía. No intenta vendérsela a todo mundo”.

La otra pieza finalista y la ganadora fueron reportajes con tintes documentales, emitidas por canales públicos.

Según Darío Patiño, “A via por um fio”, de TV Brasil  “se compone de buenas historias. Hay muchas fuentes, pacientes. Pero a diferencia de lo impecable en el contenido médico, hay fallas en la edición. Y desde el punto de vista técnico se excede en el zoom”. Adelaida Trujillo cree que el aspecto del zoom “se debe al lenguaje del documental, que es más reposado. No tanto con el enfoque de noticias, aunque así lo parezca; por estar presentado por segmentos, por conductores”.

En el reportaje ganador, “Valiente Valentina”, de Telemedellín, “la narración visual es muy buena. Tiene unos momentos de cámara y unos recursos fotográficos diferentes. Cámara en movimiento, cámara subjetiva”, comenta Patiño.

La televisión pública también se impuso con las tres menciones de honor. Dos de ellas fueron concedidas a piezas con brillantes recursos técnicos, pero que fueron descalificadas de la final por algunos errores informativos.

Es el caso de “Combatientes” de Teleantioquia. “Los personajes los maneja muy bien, se desenvuelven en tres o cuatro planos y desde el punto de vista fotográfico es muy recursivo. Hay por lo menos una mirada fotográfica distinta. Y usa planos que te cuentan muchas cosas”, afirmó la jurado.

“Cancer: avanços e desafios” de TV Brasil es el que más aclamaciones obtuvo por cuenta de la técnica. “Rescato su riqueza visual, es el único con video en alta definición. Es excelente en materia de cámaras, edición, los encuadres son bien logrados”, dijo Patiño. “Desde el punto de vista narrativo, montaje, personajes, sin duda alguna es el mejor. Me gusta el punto de vista personal; el periodista que se engancha con el tema de hacer pasos en cámaras con bata de laboratorio”, manifestó Trujillo.

La salud no admite imprecisiones

“Hay poca denuncia, pocas revelaciones científicas”, consideró Esther Samper antes de entrar a evaluar en detalle cada video. Tres trabajos fueron descartados de la final, entre otras cosas, por incluir imprecisiones informativas evidentes como el siguiente comentario de Samper, sobre un trabajo colombiano: “Desde el punto de vista médico el abordaje es medio. La enfermedad es mucho más frecuente de lo que se pretende mostrar en el video catalogándola de ‘rara’”. “Hay errores que no pueden ocurrir, como la imprecisión en el tema del factor hereditario que desencadena la fibromialgia”, asintió Trujillo.

Sin embargo, otros errores que la asesora médica objetó con contundencia fueron discutidos por el jurado, como el caso que ya se explicó sobre las menciones especiales. En “Combatientes”, Samper aseguró que “el tema de la autoexploración mamaria, tiene muchos falsos positivos. Pues no es un consejo actualizado y la Organización Mundial de la Salud le ha restado importancia”.  Patiño insistió en que temáticamente esto no era tan grave para la periodista, sino para el país; por la desactualización en una política pública o una práctica que aún se recomienda. Otro trabajo colombiano cometió el mismo error.

En el reportaje brasilero “Cancer: avanços e desafios”, destacado por una pluralidad de fuentes científicas,  hubo una polémica con relación a la entrevista que cierra. Le da mucha relevancia a un señor, en un mercado público, que dice ser experto en frutas y alimentos ‘anti-cáncer’. “Este último señor hace comentarios desacertados, como que el cáncer aparece cuando se tiene un sistema inmunológico débil, pues por lo general aparece con un sistema inmunológico sano. No es cierto que el cáncer se produzca por la acumulación de toxinas, ni que el cáncer acumule toxinas per sé. Se hace una mirada muy laxa sobre lo que comenta alguien que no es profesional sanitario y que debió contrastarse”, manifiesta Samper.

La cantidad de fuentes certificadas también preocupó a la asesora médica. En “Tiburones en el Paraná”, de Canal Encuentro “la salud va implícita pero no hay un técnico en salud o medicina que explique la incidencia de la integración social en las personas con discapacidad”. Patiño anotó que en otro trabajo “no se identifica a los médicos que hablan. Éste inició con una entrevista de Skype, lo cual considero desacertado, y la entrevista a un ‘sanador’ le resta credibilidad”.

Samper destaca que es fundamental pedirle autorización a los pacientes para el uso de sus diagnósticos, pues hubo una controversia por información que se mostró en el primer plano de una tomografía con información detallada “lo que es considerado como información confidencial”.

Los jurados asienten en el sentido de que es frecuente el uso de imágenes de archivo o tomas de personas caminando para hablar sobre temas delicados, “lo cual es reprobable y podría traer consecuencias jurídicas si no existe una autorización”.

El caso “Valiente Valentina”

Después de la elección de los tres finalistas, que obtuvieron un empate técnico con calificaciones sobresalientes del jurado y de la asesora médica, se determinó premiar al reportaje del periodista Federico Uribe “Valiente Valentina”, sobre la lucha de una niña con leucemia, por una razón más grande que la técnica:

“Valentina es un personaje que no te encuentras a diario, es lo que llamamos en periodismo, una oportunidad. Es un honor haber podido captar esa lucha por su vida. Esa lucha no se consigue todos los días. Este trabajo debió dejar muda a más de una persona. Se sale de lo obvio que es hablar de tratamientos, de avances. Es el relato de una víctima más que de una enfermedad. Lo increíble es que un canal nacional no hace piezas de esta envergadura. Lo divulgaría en un horario prime”, dijo Patiño.

“Valiente Valentina está tan bien hecho que es una factura impecable. Tiene el valor de mostrar cuando ella llega a esa etapa final. A su muerte. Me gustó porque no fue amarillista, porque dijo sin mostrar. Me agrada el hecho de que destaque que el hospital en el que fue atendida es público, que desde allí se puede brindar un buen servicio. En los medios hacen falta este tipo de trabajos con este tipo de formatos. Hay que romper esas formas ortodoxas desde lo periodístico, pues la narrativa ofrece muchos recursos. Sé que este tipo de trabajos y formatos requieren de mucho tiempo, pero por eso son tan valiosos”.

Esther Samper consideró en su juicio inicial que este reportaje “carece de algunas entrevistas con expertos que expliquen desde un punto de vista médico lo que le ocurre a Valentina, los riesgos, el pronóstico”, pues la salud está presente, pero en un tercer plano.

Pero el jurado se atrevió a evitar las formas ortodoxas, y eligió una historia que se atrevió a contar sobre la vida, desde la vida misma.

 

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