8 recomendaciones para quienes cubren temas de salud

En el webinar “El buen periodismo de medicina y salud” que condujo la periodista Ángela Posada-Swafford, compartimos varios consejos y buenas prácticas para abordar estos temas con historias que atrapen la atención del lector y sobre todo, que estén realizadas con calidad y sentido ético.

En esta entrevista, Ángela Posada-Swafford responde algunas preguntas enviadas por los participantes del webinar, que a su vez sirven para complementar la lista de ideas para hacer un buen periodismo sobre temas de salud.

¿Cómo convencer a los jefes de redacción para que los espacios que se dedican a notas de salud sean más de investigación y no sólo de declaraciones de funcionarios públicos?

Ángela Posada-Swafford: Ofreciéndoles a esos jefes de redacción temas realmente interesantes, relevantes, que sean una alternativa a los anuncios. Hallar esos temas es lo que define al periodista de medicina y salud que tiene experiencia; el que le dedica un enorme porcentaje de su tiempo a estudiar, a empaparse, a establecer contactos fructíferos con los encargados de la prensa en los principales institutos de investigaciones, universidades, hospitales, farmacéuticas, etc. Cuando uno tiene todo ese bagaje, hallar un tema genial va pasando a ser algo rutinario. También hay que tener en cuenta la audiencia para la cual uno escribe: el tono, el estilo, el tipo de notas. Hay que meterse en la cabeza de ese jefe de redacción y tratar de pensar como él. Tratar de anticiparse a sus objeciones. Tratar de resolverle los problemas. Por ejemplo, yo a veces uso el recurso de ligar un tema de la investigación científica con una nueva película, un nuevo libro, una fecha importante…. Eso ayuda mucho cuando se trata de ofrecer un tema a un medio muy noticioso.

En resumen: la responsabilidad de convencer y seducir a ese jefe de redacción está únicamente en tus hombros. Es jugar al juego de la inteligencia: proponte pensar en recursos con los cuales convencer y entusiasmar al jefe.

Estoy haciendo un perfil periodístico sobre un médico que niega la existencia del VIH como causa del Sida, que hace parte de los llamados disidentes del Sida ¿Qué recomendaciones debo tener en cuenta al tratar el tema, sabiendo que es sensible y que poco se ha difundido masivamente?

APS: Pregúntale si ha publicado artículos en revistas científicas. Pídele que te deje ver la parte científica que lo convenció a él de que el VIH no causa Sida. Toma tres o cuatro de los argumentos científicos más sólidos que según el consenso médico general mundial respaldan al VIH y al Sida, y dile que te los refute uno por uno, con evidencia igualmente sólida. Y trata de preguntarle, personalmente a él ¿qué lo motiva a pensar así? Podría haber más cosas interesantes detrás de su forma de pensar. Cosas mas íntimas más personales. ¿Tiene algún familiar con Sida? ¿Es muy religioso?

¿Cómo cubrir adecuadamente los temas relacionados con la medicina alternativa? Muchos especialistas de instituciones médicas no aprueban algunos tratamientos, pero para muchas personas les han sido útiles y esos métodos han logrado salvar vidas que en los centros médicos no pudieron lograr.

APS: La medicina alternativa es un interesante dilema que se da en nuestros países. Y tiene varias facetas. La faceta basada en la naturaleza, con resultados que sí funcionan, o que funcionan hasta cierto punto. Y la otra faceta es la charlatanería, supersticiones, supercherías y el robo del dinero a la gente ignorante. Como todo, tienes que ir a la raíz del asunto. Tomar la medicina en cuestión, descomponerla en sus ingredientes básicos, aprender sobre la química de esos ingredientes en conjunto. ¿Es una planta? ¿Qué historial etnobotánico tiene esa planta? ¿Es el cuerno de rinoceronte? Quién, cómo, cuándo y qué resultados históricos comprobados ha tenido el uso de ese ingrediente? ¿Qué tiene de distinto el calcio del cuerno de rinoceronte de otro calcio?

Si es un tratamiento, lo mismo: ¿qué literatura científica hay al respecto? ¿Dónde se han publicado resultados? ¿Quién los ha replicado? La ciencia debe ser demostrada y replicable, y al replicarse debe producir exactamente los mismos resultados de la vez anterior. Una cosa es decir que María dijo que se mejoró de la urticaria al sobarse la piel con hojas de maple, y otra decir que tal institución publicó en Journal of Allergy haber comprobado que el alergeno de la urticaria es químicamente reactivo al compuesto tal de la hoja de maple en tales circunstancias, y que 200 de 220 pacientes en tales circunstancias se mejoraron con el tratamiento.

¿Tienes algunas recomendaciones para la cobertura de los temas de salud mental? Veo que hay muchos prejuicios y una escasa cobertura de estos temas.

APS: Si el reportero quiere entender siquiatría, sicología y enfermedades mentales, y escribir bien sobre ello, debe hacer más que leer las revistas científicas especializadas e ir a congresos de neurociencia. Debe salir y meterse en las trincheras, es decir, las mentes, los hogares, los corazones y las familias de las personas con problemas mentales. Tienes razón: hay poca cobertura por las dificultades que eso implica: cubrir temas de salud mental implica ganarse la confianza de los siquiatras, los pacientes, y los prejuicios de la sociedad. Los pacientes mentales son invisibles. Especialmente si son niños o criminales. Nadie les presta atención. Están rodeados de silencio y otros estigmas. Y solo un reportero con mucho tesón, tiempo , dedicación y esfuerzo personal logrará convencer a los médicos de que estimulen a los pacientes a hablar.

Un excelente artículo investigativo de todos estos temas toma cientos de entrevistas, muchas de ellas a veces solo para conseguir un número telefónico. Pero cuando ese reportero logra sacar a la luz uno de estos temas bien hecho, es una nota brillante, que resonará para siempre en los anales de periodismo de salud.

Entonces las recomendaciones son: aprender sobre la enfermedad en cuestión. Buscar, a través de las revistas de ciencia médicas especializadas, y en la Society of Neuroscience, qué temas están siendo mencionados. Qué investigadores están estudiando qué enfermedades, o tendencias, y cómo lo están haciendo. Por ejemplo, hace poco entrevisté a un neurofisiólogo que estudia las causas físicas, qué sucede físicamente dentro del cerebro de los sicópatas. ¿Es su amígdala más pequeña o más grande que la del resto de la gente? ¿Cómo procesan las señales emocionales? Entonces pidió permiso para llevar un MRI portátil a las cárceles, y los presos voluntarios se sometieron al MRI y fueron unos resultados muy reveladores. Eso no estaba en las noticas. Fue una investigación que yo convertí en noticia. Ese tipo de notas es muy atractivo para una revista, por ejemplo.

¿Qué opinas de los médicos que escriben sus propios artículos? ¿Pueden reemplazar la labor del periodista?

APS: Es lo mismo que los físicos o biólogos que escriben sobre sus investigaciones. Pienso que no. Pienso que el que debe escribir sobre ciencia es quien lo HACE BIEN. No importa su profesión. Hay médicos que son excelentes escritores. Robin Cook. Atul Gawande, etc. Pero hay muchos que no. Tampoco creo que vayan a reemplazar al periodista. Claro que si uno es médico y ofrece una nota al New York Times, podría tener más posibilidades de publicar. Pero los editores tampoco son tontos, ellos saben, con un vistazo, quién puede interpretar, traducir, explicar y poner en contexto la medicina, y quién no. Un medico quizás estaría perfecto para explicar la ciencia, pero es demasiado cercano a su profesión como para poder dar un paso atrás y verla con ojo critico. Por eso el cirujano y escritor A. Gawande es una notable excepción. (de la reseña “Complicaciones” que les compartí en el webinar)

En temas de salud es complicado el asunto de la subjetividad, puedes conseguir-por ejemplo- muchas opiniones medicas distintas sobre como combatir la migraña, o un problema de fertilidad, ¿cómo lidiar con eso?

APS: Se lidia con eso citando estudios científicos publicados en revistas científicas especializadas y de solida reputación. Si hay tantas opiniones médicas sobre la migraña, ¿cuántas de ellas están respaldadas por estudios que han arrojado datos concretos? Yo dudaría muchísimo en publicar algo que no esté respaldado de esa forma. Ese es el papel de esas publicaciones: servir de perros guardianes que comprueban fuera de toda duda la veracidad que de el autor del estudio. Esas publicaciones lo que hacen es que contactan a otros médicos independientes del estudio en cuestión, para que lo lean y lo juzguen.

¿Cómo hacer buen periodismo en salud en países donde hay subregistros o muy pocos datos y estadísticas confiables?

APS: Bien difícil. Yo trataría de buscar si el tema medico en cuestión ha sido o está siendo trabajado en otros países, como Estados Unidos. Y buscar registros y estadísticas allá. Después de todo, la ciencia es la misma. Tratar de hacer un puente entre lo que se sabe sólidamente, lo que se ha comprobado en estudios similares en otras partes, y lo que se está haciendo en tu país. Si no hay estadísticas confiables, hay que tener mucho cuidado con la forma en que reportas el tema. Hay que mencionar que esas estadísticas no son confiables por x o y motivo. Y que en ese otro país se hizo este u otro estudio, el cual arrojó tales estadísticas.

¿Qué hacer en el caso de entrevistar a un médico y éste hable acerca de un tratamiento médico y nombre las medicinas? ¿Debe uno suprimir los nombres en los textos?

APS: Depende del poder protagónico de las medicinas. Si se trata de una droga que está siendo estudiada por su poderosa actividad química contra el cáncer de próstata, entonces hay que mencionar la droga. ¿Está modelada en algún compuesto natural? Por ejemplo, hay drogas para este cáncer que están siendo sacadas de la especie de esponja marina discodermolide. Ahí hay que mencionar el nombre del bicho. Si la droga ya está en pruebas clínicas, habría que mencionar la droga. Pero si resulta que son 10 drogas, yo no las mencionaría todas. Quizás la más clave de todas. En menciones posteriores, en lugar de repetir mucho el nombre del medicamento, puedes decir “el compuesto”, “la droga”, “la medicina”, etc.

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